
Cada año producimos más de 300 millones de toneladas de plástico, y mucho de ello es para de un solo uso.
No podemos escapar de la contaminación plástica, ni tampoco podemos reciclar para salir de esta crisis global.
Nuestro planeta, nuestras economías, nuestra salud y nuestras comunidades no pueden esperar.
La urgencia de abordar la contaminación por plásticos exige una acción rápida y decisiva. La crisis ambiental actual exige la adopción inmediata y la ampliación de los sistemas de REUTILIZACIÓN como soluciones para generar un impacto duradero.
Para reducir la contaminación plástica, necesitamos hacer que los sistemas de reutilización sean la norma.





Los sistemas de reutilización son accesibles, asequibles y facilitan la vida de las personas.
Si bien la transición desde los plásticos de un solo uso (SUP) lleva tiempo, el proceso de transición es claro, justo y se basa en principios compartidos, colaboración intersectorial y soluciones locales.
Los sistemas de reutilización se pueden definir como un sistema integral con múltiples rotaciones de envases reutilizables que permanecen dentro de la propiedad del sistema y se prestan al consumidor.
Si bien las alternativas rellenables que las personas pueden usar para evitar un solo plástico son excelentes, la escala de la crisis de contaminación plástica requiere un enfoque sistémico para reducir la producción de plástico, cumplir los objetivos climáticos, permanecer dentro de nuestros límites planetarios, crear empleos verdes, proteger la salud de las personas y honrar el conocimiento tradicional.
