A medida que aumentan las temperaturas globales y los gobiernos implementan políticas de descarbonización, la industria de los combustibles fósiles está impulsando una importante expansión en la producción petroquímica y de plástico.
La expansión descontrolada de los productos petroquímicos devastaría el medio ambiente, el clima y la salud humana. El sector financiero podría desempeñar un papel crucial para limitar este daño, pero aún no ha tomado medidas.









