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La contaminación por plásticos se ha convertido en uno de los desafíos ambientales más urgentes de nuestro tiempo. Frente a esta crisis, cientos de organizaciones alrededor del mundo han decidido unir esfuerzos para transformar el modelo de producción y consumo que ha llevado al planeta a un punto crítico.
En este contexto nació Break Free From Plastic (BFFP), un movimiento global que este año celebra una década de trabajo colectivo impulsando soluciones reales frente a la contaminación plástica. Y en América Latina, una de las organizaciones que ha desempeñado un papel clave en este proceso es el Instituto Pólis, una organización de la sociedad civil brasileña con más de 30 años de trabajo en temas urbanos, sociales y ambientales y donde BFFP dio sus primeros pasos en la región.
Instituto Pólis: Una organización con raíces en el derecho a la ciudad
Fundado en 1987, el Instituto Pólis surgió en un momento clave de la historia brasileña, durante el proceso de renovación de la Constitución. Desde entonces, la organización ha trabajado para promover el derecho a la ciudad, articulando investigación, incidencia política y trabajo con movimientos sociales.
“El Instituto Pólis nace en medio de un proceso de renovación de la Constitución brasileña, en conexión con los movimientos sociales de base para proponer nuevas políticas urbanas”, explica Elisabeth Grimberg, socióloga y asesora senior del Instituto Pólis, quien dirigió la organización en los últimos 14 años.
Durante sus 38 años de trayectoria, el instituto ha reunido equipos multidisciplinarios de investigadores que participan activamente en el debate público sobre cuestiones sociales urbanas. Su trabajo se organiza en torno a tres grandes ejes: género y racismo estructural; justicia socioterritorial —relacionada con el derecho a la vivienda—; y justicia socioambiental.
Dentro de este último eje se desarrolla el trabajo del instituto en temas de residuos, transición energética y programas como Basura cero y Brasil composta y cultiva, que asesoran a municipios y cooperativas de recicladores en políticas de gestión de residuos y compostaje.
Un actor histórico dentro del movimiento BFFP
El Instituto Pólis también tiene un significado especial dentro de la historia de BFFP. La organización fue una de las fundadoras del movimiento en América Latina y el Caribe, y además participó en la primera actividad del movimiento en la región.
“En el 2018 apareció la oportunidad de hacer un proyecto con BFFP en el mayor puerto de América Latina, en Santos, que está a una hora de Sao Paulo. La idea era hacer un proyecto para que de allí pudiera surgir un movimiento mayor contra los plásticos, llamado Océano libre de plásticos.Fue increíble. Hicimos un gran encuentro y preparamos un video especial con muchos datos, los pusimos en las paredes de la ciudad, invitamos a 13 organizaciones de activistas de océanos. La idea era que entendieran que no se trataba solo de rescatar los animales, limpiar las playas o sacar los plásticos del mar, sino que había una misión mayor, que era disminuir la producción de plástico y llamar a los productores a no quemar”, cuenta Grimberg. “Si seguimos limpiando sin cambiar el sistema, esto nunca se va a terminar. Había que ir más allá: disminuir la producción de plástico y presionar a quienes lo producen”, agrega.
Desde entonces, Pólis ha contribuido activamente a fortalecer la agenda regional contra la contaminación plástica, impulsando investigaciones, campañas de sensibilización y procesos de incidencia política.
Investigación y evidencia para transformar políticas
Parte fundamental del trabajo del Instituto Pólis ha sido producir evidencia que permita comprender mejor la dimensión del problema de contaminación por plástico. Uno de los estudios más relevantes fue realizado en rellenos sanitarios de São Paulo, donde se analizó la composición de los residuos domiciliarios.
“Encontramos que cerca del 33 % de los materiales que llegaban separados desde las casas eran plásticos que en la práctica no podían reciclarse, ya sea porque no existía mercado, estaban contaminados o porque no había tecnología disponible”, explica Grimberg.
Además, el instituto ha desarrollado auditorías de marca utilizando la metodología de BFFP, una herramienta clave para identificar a las empresas responsables de gran parte de los residuos plásticos.
Estas iniciativas han contribuido a posicionar el tema en el debate público y a generar mayor presión sobre empresas y gobiernos.
Brasil y el desafío de los plásticos en América Latina
Brasil juega un papel crucial en la lucha contra la contaminación plástica en la región. Según explica Rafael Eudes, asesor de proyectos del Instituto Pólis y representante de la Aliança Residuo Zero de Brasil en las negociaciones del Tratado Global de Plásticos, el país tiene una enorme responsabilidad. “Brasil es el mayor productor de plástico en América Latina. Todo lo que hacemos aquí tiene influencia para nuestra región”, señala.
En los últimos años, organizaciones de la sociedad civil han impulsado importantes avances en materia de políticas públicas. Entre ellos se encuentra la creación de una Estrategia Nacional de Océanos sin Plásticos,así como nuevas normativas para regular los embalajes plásticos y exigir mayor responsabilidad a las empresas.
“Más de 15 organizaciones trabajamos juntas para presionar al gobierno brasileño y lograr que entienda la importancia de tener una estrategia nacional y una posición firme en las negociaciones internacionales”, explica Eudes.
Hacia un tratado global contra la contaminación plástica
Actualmente, uno de los principales focos de trabajo de todas las organizaciones que forman parte de BFFP es la negociación de un tratado global de plásticos, un acuerdo internacional que busca establecer medidas para reducir la contaminación plástica a nivel mundial, y para organizaciones como el Instituto Pólis, el tratado representa una oportunidad histórica para transformar el modelo actual. “Para que tengamos un tratado efectivo y robusto, Brasil debe tener una posición firme y actuar como un referente para la región”, afirma Eudes.
El desafío es enorme. “La contaminación plástica no solo afecta los océanos, sino también la salud humana, los ecosistemas y comunidades vulnerables, incluidos Pueblos Indígenas que dependen de ríos y mares para su alimentación”, explica Eudes.
La fuerza del trabajo colectivo
Uno de los aprendizajes más importantes de estos 10 años de BFFP ha sido el poder de la colaboración entre organizaciones. Para Grimberg, la fuerza del movimiento radica precisamente en su dimensión global. “La posibilidad de tener una lucha global es muy importante. Nos permite decir que no estamos solos. Somos cientos de organizaciones en distintos países y continentes luchando por lo mismo”, afirma.
Este trabajo colectivo ha permitido avanzar desde acciones puntuales —como limpiezas de playas— hacia estrategias más complejas que incluyen políticas públicas, investigación, auditorías de marca e incidencia internacional.
Mirando hacia el futuro
A pesar de los avances, los desafíos siguen siendo grandes. El lobby de la industria del plástico continúa siendo fuerte, y propuestas como la incineración de residuos se presentan a menudo como soluciones, a pesar de sus impactos ambientales y climáticos.
Además, persiste la necesidad de visibilizar la relación entre el plástico y la industria de los combustibles fósiles.“Tenemos que mostrar con más claridad la conexión entre la extracción de petróleo, la producción de plástico y los impactos en el clima, la salud y los territorios”, advierte Grimberg.
Sin embargo, tanto ella como Eudes mantienen una mirada optimista hacia el futuro.“Debemos volver a una economía que no dependa del plástico y que utilice materiales reutilizables, como ocurría antes”, señala Eudes. “Creo que es posible construir alternativas. Cuando la gente empieza a preguntar por soluciones, es porque algo está cambiando”, coincide Grimberg.
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Sobre el Instituto Pólis
El Instituto Pólis es una organización civil sin ánimo de lucro que trabaja desde 1987 para promover y defender el derecho a la ciudad. Cuenta con 38 años de experiencia y cuenta con equipos multidisciplinares de investigadores que también participan activamente en el debate público sobre cuestiones sociales urbanas. Su principal objetivo es construir ciudades más justas, democráticas, sostenibles e inclusivas basándonos en tres ejes articulados: justicia territorial, justicia socioambiental y climática, y justicia racial, de género y LGBTQIA+. Sus estrategias incluyen la producción de estudios técnicos, la incidencia política basada en evidencias, la formación de actores sociales y gubernamentales, la implementación de soluciones, el fortalecimiento de redes de la sociedad civil, la comunicación y el compromiso público.
Sobre BFFP
#BreakFreeFromPlastic es un movimiento global que imagina un futuro libre de contaminación plástica. Desde su lanzamiento en 2016, más de 2,700 organizaciones y 11,000 personas de todo el mundo se han unido al movimiento para exigir una reducción masiva del uso de plásticos de un solo uso y promover soluciones duraderas a la crisis de la contaminación plástica. Las organizaciones y personas miembros de BFFP comparten los valores de la protección del medio ambiente y la justicia social, y trabajan juntas mediante un enfoque holístico para lograr un cambio sistémico. Esto significa abordar la contaminación por plásticos en toda la cadena de valor del plástico, desde la extracción hasta la eliminación, centrándose en la prevención más que en la cura y proporcionando soluciones eficaces.





